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23/04/13

Alocución del Director General en el Seminario Internacional “Experiencias en la UE sobre dirección de la seguridad y gobernabilidad”

Alocución del Director General en el Seminario Internacional “Experiencias en la UE sobre dirección de la seguridad y gobernabilidad”

 

Agradezco a los organizadores de este Seminario  concederme la oportunidad de poder dirigir unas palabras en este marco y frente a una audiencia tan cualificada como la que aquí se encuentra presente.

Y digo esto porque es un honor poder contar con la presencia de representantes de cuerpos policiales de otros países que van a compartir con nosotros unas jornadas que espero y deseo sean fructíferas en lo que al conocimiento e intercambio de experiencias mutuas se refiere, que redundarán en una mayor calidad del servicio que todos nosotros prestamos a nuestras respectiva sociedades.
 
Durante estos días, van a participar en un seminario que trata la dirección de la seguridad desde el punto de vista de la gobernabilidad, concepto de creciente importancia en nuestras sociedades actuales y que, en los últimos tiempos, aparece ligado ineludiblemente a la seguridad.
 
Ese conjunto de procedimientos, políticas y costumbres que conforman la gobernabilidad, se basan en una serie de principios que no constituyen en estos momentos únicamente una opción o posibilidad para la gestión pública, sino que se configuran como la única vía para su justificación, para dotarla de sentido y responder a las demandas de seguridad de los ciudadanos.
 
Quiero destacar de entre esos principios la necesidad de rendir cuentas, como conjunto de fórmulas de control necesarias en el seno del Estado y la sociedad. La seguridad no es ajena al control parlamentario, al control judicial, ni a la evaluación social. Este principio conecta con el de transparencia, que se manifiesta en la necesidad de informar sobre las actuaciones, sobre las funciones que se desarrollan y en qué condiciones se realizan. A su vez, la transparencia enlaza con el principio de participación, mediante el cual todos los actores tienen una cuota de responsabilidad en las decisiones públicas. Y finalmente el principio de eficacia, que impone una gestión óptima de los recursos humanos y materiales.
 
Podemos observar, por tanto, que son principios que coinciden también en gran parte con lo que en los últimos tiempos se denomina Gobierno Abierto que, sin duda, tiene un claro campo de acción en la seguridad pública. Dicho todo lo cual, las actuaciones policiales y, lo que es más importante, las decisiones adoptadas no pueden verse condicionadas por la presión que puedan ejercer agentes externos, por tanto sin responsabilidad alguna, a la hora de actuar; siempre, como he dicho, teniendo en cuenta los principios de eficacia, transparencia, corresponsabilidad y, desde luego, cumplimiento estricto de la Ley.
 
Como instituciones unidas intrínsecamente a la sociedad a la que sirven, los cuerpos policiales deben tener presente en sus actuaciones y procedimientos este concepto de gobernabilidad. La Guardia Civil es plenamente consciente de ello y esos principios se pueden observar en su quehacer diario, empezando por el Sistema de Gestión Estratégica, que determina su misión, visión, valores y objetivos, desagregándolos en acciones y definiendo claramente los actores del sistema con quienes se debe interactuar. Pero esta actividad no queda únicamente en dicho plano estratégico, sino que impregna el trabajo cotidiano, que es monitorizado mediante un sistema de indicadores.
 
Igualmente, en nuestro Cuerpo estamos desarrollando las líneas estratégicas establecidas por el Ministerio del Interior que, en lo que respecta a la gobernabilidad, destaca la que se refiere al fomento y desarrollo de la transparencia y la participación ciudadana. 
 
Pero no se trata únicamente de plasmarlos en documentos estratégicos, sino que surgen en muchas ocasiones directamente de la iniciativa de las propias Unidades de la Guardia Civil. De esta forma, principios como el de participación, están presentes en la actividad de comunicación institucional, en el establecimiento de procedimientos de consulta e información para los ciudadanos y su potenciación vía internet y redes sociales, en la presencia del Grupo de Delitos Telemáticos en todas las nuevas formas de comunicación social, que no son ajenos a la actividad delictiva. 
 
También los encontramos en Planes de actuación como el que favorece la colaboración con el sector de la Seguridad Privada en el que hemos sido pioneros con el programa Coopera, en funcionamiento desde 2010, en el desarrollo de la administración electrónica, la difusión de la cultura de Seguridad Interior, o la colaboración con Universidades y centros de pensamiento.
 
En todo este proceso de asimilación y asunción de estos conceptos, tiene una importancia vital la educación que, en su papel formador de los recursos humanos de las instituciones, también condiciona su éxito o fracaso. La educación refuerza la ciudadanía y contribuye a lograr el grado de cohesión e integración sociocultural necesario en toda sociedad.
 
La gobernabilidad, en el contexto de las profundas transformaciones que experimenta nuestro mundo, debido a la velocidad del cambio y a la incertidumbre sobre los nuevos riesgos y amenazas, exige una formación integral. En un momento como el actual, con una crisis de valores que, según ciertos autores, supera en gravedad incluso a la crisis económica, o que en parte es causa de la misma, en el que se corre el peligro de la pérdida del sentido del interés y el bien público colectivo constituyendo por tanto una amenaza a la gobernabilidad, inculcar valores ciudadanos y formar en estos principios debe ser una obligación para los integrantes de los cuerpos policiales.
 
La enseñanza policial debe caminar de la mano del cambio social, económico, legal y tecnológico. Nuevos y necesarios valores y principios demandan una especialización, como se viene realizando con cuestiones como los derechos humanos, la atención al ciudadano, o los que van a ser desarrollados y abordados estos días sobre el buen gobierno. 
 
Nuevas necesidades determinan una nueva formación. Nuevos riesgos suponen la adopción de nuevos procedimientos. La formación que era válida hace pocos años, fundamentada en la seguridad física, no es de utilidad, por ejemplo, frente a las ciberamenazas; riesgos originados fuera de espacios físicos y que, en muchos casos, suponen una intrusión en la vida personal de los ciudadanos sin la necesidad de forzar puertas o ventanas. 
 
Y en este sentido la enseñanza en la Guardia Civil también está, como no podía ser de otra forma, a la altura de la circunstancias. La adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior de los planes de estudio existentes y la creación del Centro Universitario de la Guardia Civil han supuesto un plus añadido a la ya excelente formación de nuestros Oficiales para seguir avanzando en esa formación integral, no sólo en materias de estudio sino también en principios y valores, que son fundamentales en los tiempos que vivimos.
 
Formación en valores que siempre ha estado presente en el Cuerpo desde la época fundacional, y que constituyen la columna vertebral de la Guardia Civil. Hay que considerar la importancia capital de la ética y de una educación en valores de la sociedad civil, de nuestros jóvenes, que serán los futuros directivos, funcionarios, agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad; Guardias Civiles y funcionarios de Cuerpos policiales con “espíritu de servicio al ciudadano”.
 
No quiero dejar de mencionar uno de los temas que será abordado estos días y que es realmente preocupante. Me estoy refiriendo a la corrupción, o más bien, a la lucha contra la misma, constituyendo un elemento fundamental en nuestra sociedad.
 
Siendo ya de por sí deleznable cualquier tipo de delito, en el actual contexto económico, la sociedad se alarma e indigna especialmente ante los delitos económicos, ante la corrupción, el fraude fiscal o el blanqueo de capitales. Ello supone que determinados actores del panorama sociopolítico no asumen los sacrificios sino que, más bien al contrario, hacen trampas al sistema en beneficio personal, lo que genera un alto grado de alarma social.
 
La corrupción no está instalada en las Instituciones; de ninguna manera. La corrupción es una lacra personal de aquellos que vienen a enriquecerse con el dinero de los impuestos de todos los españoles y que en lugar de destinarlos a los servicios sociales y a las necesidades de los ciudadanos, los destinan al lucro personal y a mejorar su nivel de vida de forma ilícita. El Estado de Derecho se encargará de  aplicarles todo el peso de la Ley para que, una vez condenados, cumplan sus penas y no les queden ganas de volver a delinquir.
 
Por ello, en este marco, la prevención y la persecución de este tipo de delitos se convierten en una prioridad. Una actuación exigida desde todos los sectores de la sociedad civil tendente a hacer una sociedad más justa. Y una actuación que, de nuevo entre otros actores, nos incumbe también a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
 
En el último informe de Transparencia Internacional, el Índice de Percepción de la Corrupción 2012 muestra que la corrupción continúa devastando a sociedades en todo el mundo. Dos tercios de los 176 países clasificados en el índice de 2012 han obtenido una puntuación inferior a 50 en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de bajos niveles de corrupción). El objetivo no puede ser otro que el de compartir, todos, ex-aequo el puesto número uno. 
 
La Guardia Civil consciente de esta situación, ha intensificado sus esfuerzos en luchar contra esta lacra y así, durante el año pasado, se realizaron 67 operaciones contra la corrupción procediéndose a la detención o imputación de 615 personas. Igualmente, se está potenciando la acción del Servicio de Asuntos Internos para erradicar el deshonor que supone para la Guardia Civil la conducta corrupta de algunos de sus miembros, quienes aprovechándose de su condición de agentes de la autoridad, buscan su único provecho desprestigiando a la Institución y a la totalidad de sus miembros. Por eso hay que tener muy claro que la corrupción está en las personas, que no en las Instituciones y, desde luego, tener muy claro también que las personas que se corrompen lo hacen al nivel que pueden.
 
Para terminar, me gustaría que mediante este Seminario quedara más que patente la relación directa entre conocimiento y seguridad. Gestionar el conocimiento puede ser una cuestión sencilla, disponiendo de medios. La verdadera dificultad está en gestionar lo que no conocemos, la incertidumbre. Y esa es una obligación para la Guardia Civil, y también para todos los cuerpos de seguridad, que es necesario conseguir a través de la colaboración, la creación conjunta, la explotación de lecciones aprendidas y el intercambio de buenas prácticas.
 
Espero sinceramente que estos días sean muy beneficiosos para ustedes y sus instituciones.
Queda INAUGURADO el Seminario Internacional sobre “Experiencias en la UE sobre dirección de la seguridad y gobernabilidad”.
 
Muchas gracias.
 

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